La Romería de El Rocío vuelve a estar en el centro del debate sobre el bienestar animal después de que ocho mulos murieran calcinados al incendiarse el camión que los transportaba en una carretera de acceso a la aldea de Almonte (Huelva). En el siniestro, ocurrido durante los días previos a la celebración, otro animal resultó herido.
Aunque las causas del incendio todavía se investigan, el suceso ha reavivado la preocupación por los riesgos a los que se enfrentan muchos animales utilizados en la romería. Organizaciones de defensa animal recuerdan que, año tras año, se registran incidentes relacionados con caballos, mulas y bueyes empleados para transportar personas y carretas durante el camino hacia El Rocío.
Según denuncian colectivos animalistas, las muertes y lesiones de équidos no son hechos aislados. Señalan problemas relacionados con el agotamiento físico, la deshidratación, las altas temperaturas, las largas distancias recorridas y las condiciones de transporte y trabajo a las que algunos animales son sometidos durante la romería.
La tragedia de los ocho mulos se suma además a otros sucesos recientes relacionados con animales vinculados a la celebración. Días antes, dos caballos murieron en el incendio de unas instalaciones ecuestres donde se preparaban animales para participar en la romería.
Mientras miles de peregrinos continúan su camino hacia la aldea almonteña, el debate sobre el uso de animales en este tipo de eventos tradicionales sigue abierto. Para unos, forman parte inseparable de una celebración con siglos de historia; para otros, los riesgos y el sufrimiento que pueden padecer los animales hacen necesario replantear el modelo actual y buscar alternativas más respetuosas con su bienestar.



