Liva, una perra especializada en detección de dinero perteneciente a la Unidad Cinológica Central de la Guardia Civil, ha sido reconocida recientemente por su destacada labor dentro de los cuerpos de seguridad. El animal recibió el premio a “Mejor Perra Operativa” en los Premios de Servicios Distinguidos 2025 otorgados por el Centro Militar Canino de la Defensa.
Su trabajo forma parte de una de las áreas menos conocidas de las unidades caninas: la detección de dinero oculto en operaciones relacionadas con blanqueo de capitales, tráfico ilegal y crimen organizado. Gracias a su entrenamiento, estos perros son capaces de localizar grandes cantidades de efectivo escondidas en vehículos, viviendas, equipajes o dobles fondos que pasarían desapercibidos para las personas.
Las unidades cinológicas desempeñan un papel fundamental en numerosos operativos policiales y trabajan en ámbitos muy diversos, desde la detección de explosivos o drogas hasta la búsqueda de personas desaparecidas. En el caso de Liva, su especialización se centra en la detección de billetes mediante el reconocimiento de componentes químicos específicos presentes en el dinero.
Detrás de cada perro operativo existe además un intenso trabajo de adiestramiento y una estrecha relación con su guía, basada en la confianza, el juego y el aprendizaje constante. Estos animales reciben formación durante años para desarrollar habilidades extremadamente precisas que resultan clave en investigaciones complejas.
El reconocimiento a Liva también ha servido para visibilizar el papel de los perros de trabajo y la importancia de las unidades caninas dentro de las fuerzas de seguridad. Su capacidad, disciplina y vínculo con los agentes convierten a estos animales en compañeros indispensables en numerosas operaciones.
Más allá de su función operativa, historias como la de Liva recuerdan una vez más la extraordinaria inteligencia y sensibilidad de los perros, capaces de desarrollar tareas de enorme complejidad al servicio de las personas.



